Relatos

Trayectos

Mi mirada se empañó como la ventana tras la que se desdibujaba mi madre, cada vez más pequeña a medida que el tren avanzaba. Desapareció, pero yo continué viéndola, la acompañé mentalmente por el camino de vuelta hacia esa casa que había albergado mi vida y en la que a partir de entonces sería tan sólo una invitada. La imaginé subiendo la cuesta con sus pasitos lentos, deteniéndose en el mercado para comprar pan, preparándose el desayuno en silencio y soledad. Como no quería ponerme triste, me obligué a pensar en el mar, en los colores, en las felices posibilidades que ofrecía aquella nueva ciudad que aguardaba al final del trayecto. Amanecía cuando pasamos frente a mi antiguo colegio y entre las sombras me pareció distinguir a una niña saludándome desde la distancia. En cuanto quise devolverle el saludo ya la habíamos dejado atrás. 

2 comentarios en “Trayectos”

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